¿Gritar o hablar con firmeza? El tono de voz es diferente en cada ser humano, las entonaciones a nuestras palabras indican a nuestros humanospequeños nuestro estado de ánimo. Gritar para lograr la atención de tu hijo, está a un paso del castigo corporal. Estoy convencida que la necesidad de control, la ausencia o limitación de una comunicación asertiva, los miedos por parte de los adultos traen muchas veces como consecuencia el grito y en el peor de los casos el castigo corporal
Es importante reconocer y estar convencidos que estas conductas para poderlas superar, debemos revisar las causas en nosotros mismos, pensar como fuimos tratados y hacer lo que se denomina “revoluciones emocionales*”, que es en todo caso, superar el modo como fuiste tratado de niño y en términos generales transformarte por convicción.
Los padres y/o los adultos significativos se preguntan, ¿Sé comunicar mis propios sentimientos? ¿puedo hacer que me entiendan cuando estoy triste, enojada, feliz, preocupada, asustada? Reconocer nuestros propios sentimientos y la manera de expresarlos debemos convertirlo en un ejercicio constante. Aprenden más por el ejemplo que por la palabra
Hablar con firmeza es otro elemento a considerar, es un tono necesario y según los principios del grupo familiar debe ser utilizado y el niño o niña debe sentir y saber que el uso de ese tono no admite negociación.
Si observamos que tenemos limitaciones propias para ejercer nuestro rol de padres, no dudemos en buscar ayuda con un profesional amoroso y empático.
*Me suscribo a los argumentos señalados en este link. Ejercicios para reflexionar
https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2017/04/03/la-revolucion-emocional/
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